miércoles, 19 de diciembre de 2018

Mi nombre es SONAN.



                                       MI NOMBRE ES SONAN


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Don Sato 

Con aprecio a Julio, Roberto
Y otros amigos nisei.    
a K y B  lectoras.


 Nos conocimos una mañana haciendo cola en la farmacia del hospital; un nisei más o menos de mi edad o un poco mayor ,  nunca se sabe, hay gente muy vieja que parecen más jóvenes y otros de apariencia juvenil y van con muchos años a cuestas.

Sesenta y cinco años más o menos,  pelo largo canoso, lacio sobre el frente, ligeramente subido de peso,  unas bolsas debajo de los ojos  característico de  los que sufren retención de líquidos.
Impasible, avanzaba delante de mí, me percate que llevaba un programa de las carreras de caballos doblado en el bolsillo posterior del pantalón arrugado. Hípico pensé.

La cola avanzaba y de pronto por el altavoz anunciaron que el medicamento ibersartan un medicamento para la presión arterial, seguía agotado, bueno pensé, ni hablar  así está el seguro.

 – chesumare- le escuche bajito  al japonés, dentro de la protesta de tantos viejos,  el asunto pasaba por que la mayoría de ancianos  que tomaban el   valsartan ,   lo habían retirado del mercado por no sé qué problema con  un  excipiente prohibido y los médicos lo  habían reemplazado por   ibersartan , el seguro no tenía el stock suficiente , ni previsto el cambio tampoco   comprar era casi  fin de año , menos presupuesto ,así son los imprevistos, o así es el seguro.

La farmacéutica una mujer  joven  de mirada recia recibía las quejas y los improperios, con el rostro impasible, resultado de millones de quejas desde que comenzó a trabajar, sin amargarse con una expresión  que no decía nada –llame la próxima semana, el medicamento esta por ingresar- recitaba como una letanía mágica de forma automática en un tono  monótono, sin variantes.

El hombre volteo  y me pregunto - ¿no le queda nada de ibersartan?

 – Nada y es para mi señora – conteste. Al menos no hicimos mucha cola añadí.

 – Ja, yo también vengo a recoger para la jefa- coincidencia dijo.

Comenzamos a abandonar la farmacia mientras me comentaba que se había prestado  veinte pastillas de la cuñada, tenía que comprarle para devolverle   y para la señora.

Esta cara en las farmacias y no hay genérico  le comente.

-  Eres del ojo-  en alusión a mi ascendencia china -  mi viejo era japonés, comento  mientras ganábamos la calle. Otra coincidencia, dijo mientras sonreía.

Voy al peruano japonés, allí está más barato  dijo,  lo pensé, tenía que comprar de todas maneras y a los jubilados lo que nos sobra es tiempo  no plata,  decidí acompañarlo.

El policlínico peruano japonés, está en la Residencial San Felipe en Jesús María. Vamos en la 48, decidió-  esos viejos buses amarillos que cada vez tienen menos gente, por un cambio de ruta,- nos ahorramos el taxi y podemos comprar un poco más me dijo ahora tiene siempre asientos vacíos. 

Caminamos en silencio hacia  la avenida Salaverry.

 – Vivo por acá cerca  nomas - dije  iniciando la conversación.

Yo también   cerca a la iglesia San José. Hay mucha coincidencia, comento  pensativo cruzando la pista, me llamo Julio  Baylon, me presente.


Mucho gusto Julio  Ychikawa me respondio , somo tocayos rio,   ja dijo otra coincidencia, blanco con ojo chino y apellido de negro, cosa rara apunto pensativo.

- Es raro pero los apellidos van cambiando,  los registradores escriben lo que escuchan o saben-  le conté que mi bisabuelo que había venido de Cantón apellidaba,  May Lon, cuando fue al registro civil  un burócrata soñoliento lo cambio por Baylon que era el apellido que más le sonaba y de alli somos Baylon .  Reímos.

Llegamos al policlínico, hicimos la cola  cada pastilla costaba dos soles con ochenta compre diez y el veinte  - No alcanza pa la semana carajo-  con el sueldo de  jubilado estamos jodios, dijo casi hablando solo mientras se arreglaba el pelo rebelde que le caía a la cara y guardaba el  vuelto.

Saco del bolsillo su programa hípico, era Lunes, mañana me juego una dupletita por si acaso. 

Recordé la fama que tiene los orientales de jugadores de caballos. cartas, loterías,domino ,dados ,  mi padre y mi abuelo  cuando era niño me mandaban a comprar sus apuestas los sábados.

Caminando pasamos por una farmacia, había un puesto de apuestas de la tinka  me dijo, voy a comprar una, hoy ha habido varia coincidencias  sin conocernos, hemos caminado juntos hace una hora, ayer, ni sabíamos que nos encontraríamos .es un aviso, sentencio.

Compramos la tinka, yo  al azar el hizo un estudio como de 10 minutos mientras concentrado fumaba un cigarro casi sin sacarlo de los labios, tres juegos, siempre impar, es así mágico dijo hablando solo. Le pregunte por  su  método, ja, río  he visto el número de letras que tiene el ibersartam, el número de letras de su nombre, la edad de mi señora entre dos, la numerología es un arte, dijo, bueno lo practico pero no lo domino   a veces que juego a los caballos  por cábala, me dijo  he ganado no mucho pero algo.

Antes de despedirnos me dijo desde que salimos del hospital pensé en jugar la tinka, mucha coincidencia reflexiono.

Bueno si me la saco lo busco Señor. Ychikawa, - le dije mientras nos dábamos la mano, ja , May Long, en realidad no me llamo Julio, mi nombre, es Sonan  se fue lento con ese caminar que tienen los japoneses viejos en el Perú.


nos vemos el primer Miércoles de Enero 2019.







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